Quienes Somos

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Somos Sanguis et Aqua, dos jóvenes católicos que no podemos permanecer callados viendo como la humanidad se dirige imparable al abismo de su perdición.

Cada día va en aumento el número de aquellos que se condenan por no conocer la Verdad, y por eso estamos aquí: para dar a conocer la urgencia de los tiempos en que vivimos y desenmascarar las artimañas del enemigo que quiere esclavizarnos y someternos en contra de los planes de Dios.

Que nadie le engañe: Estamos viviendo en el Fin de los Tiempos, y por mucho que digan algunos tratando de mantener contentos a lo que ellos consideran “la plebe”,  la situación mundial no parará de agravarse hasta la instauración del reinado del Anticristo y su Nuevo Orden Mundial, pues ya están actuando las potestades de iniquidad con total libertad sobre pueblos y naciones, y sus siervos a nivel mundial, como si de un único hombre se tratase, han comenzado los preparativos para este momento, que llegará porque así está escrito.

No prometemos que sea sencillo comprender y aceptar todo lo que contamos en nuestros programas. Las respuestas que podrá encontrar en el mundo con toda seguridad serán mucho más atractivas que las nuestras, y así como esas propias doctrinas del mundo serán mucho más livianas, pero desafortunadamente, la mayoría de lo que va a escuchar, leer o aprender en ellas será falso.  No tema, no es su culpa, pues todos hemos caído bajo el mismo yugo y error.

Lo importante es abrir los ojos a la realidad tal cual es, y no vivir como si no pasara nada, pues precisamente eso es lo que quieren que usted crea para que no se convierta en un estorbo para sus planes.

Por tanto, no le aseguramos que vaya a ser fácil,  pero si le aseguramos que lo que aquí va a encontrar será la verdad.

“Conoceréis la Verdad, y  la Verdad os hará libres” (Jn 8,32)

Usted no va a entender lo que ocurre en el mundo hasta que entienda que lo que vivimos y vemos cada día no es más que la plasmación física de una guerra espiritual en la que estamos a merced de los embates de un enemigo poderoso e invisible. Jesucristo no murió por otra cosa que por ganarle la guerra a este enemigo en la cruz, en su infinito Amor hacia nosotros, y dejar con nosotros su Espíritu Santo que viene en nuestro rescate si a Él se lo pedimos y actuamos consecuentemente buscando su Verdad.  Sólo por el camino de su cruz podremos recuperar la libertad perdida.

Con nuestros propios medios nada podremos, ya que como dice  San Pablo:

“Nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.” (Ef 6,12)

 Y dado que los verdaderos enemigos a los que nos enfrentamos son de carácter sobrenatural, esta batalla únicamente puede ser vencida por medio de Cristo. Sólo por Él, con Él y en Él, en unidad con la verdadera fe, enseñanzas y Tradición de la Santa Iglesia Católica, obtendremos el participar de la victoria ya alcanzada por Nuestro Señor por nuestra salvación, y jamás a través de los vanos esfuerzos de nosotros mismos, débiles seres humanos, ni del seguimiento de un falso Cristo adalid de la Modernidad y de la Nueva Era, ni del seguimiento de doctrinas seductoras como la de Bergoglio, que son creadas para dividir y extraviar al rebaño, siendo este caso el peor ya que pretende acabar con la Verdad desde su misma cátedra, y siendo éste, por ello y por las señales que incesantemente emite su secta al respecto en innumerables frentes, el Falso Profeta profetizado para el actual Fin de los Tiempos, a la espera de la manifestación de su Cristo que impondrá las doctrinas de la teosofía y de la masonería, es decir, de Lucifer, a todo el mundo globalizado, para unirlo en apostasía final contra el Altísimo, desencadenando así la Gran Tribulación, que no se trata de ninguna alegoría, sino de un tiempo real previo a la Parusía verdadera de Nuestro Señor Jesucristo.

 Que el Señor tenga misericordia de nosotros y del mundo entero, porque toda la historia de la humanidad palidece ante lo que está a las puertas.

“El misterio de la iniquidad ya está actuando. Sólo falta que desaparezca el que lo retiene, y entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor Jesús destruirá con el aliento de su boca y aniquilará con el resplandor de su Venida. La venida del Impío será provocada por la acción de Satanás y está acompañada de toda clase de demostraciones de poder, de signos y falsos milagros, y de toda clase de engaños perversos, destinados a los que se pierden por no haber amado la verdad que los podía salvar. Por eso, Dios les envía un poder engañoso que les hace creer en la mentira, a fin de que sean condenados todos los que se negaron a creer en la verdad y se complacieron en el mal”. (2 Tesalonicenses, 2, 7-12).

 SANCTUS DEUS, SANCTUS FORTIS, SANCTUS IMMORTALIS, MISERERE NOBIS ET TOTIUS MUNDI